Sheinbaum apuesta por convertir la obra pública en derechos y bienestar para las familias mexicanas
Nacional
Vivienda propia, agua en los hogares, atención médica cercana y comunidades conectadas forman parte de una política que busca medir la infraestructura por su impacto directo en la calidad de vida.
Una obra pública adquiere sentido cuando cambia algo concreto en la vida de las personas. Una vivienda significa patrimonio; una red hidráulica, acceso al agua; un hospital, atención médica; una carretera o un tren, conectividad; y la electrificación, servicios y oportunidades. Bajo esa perspectiva, el Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum presenta la infraestructura como una herramienta para ampliar derechos y reducir las desigualdades entre familias y regiones del país.
La vivienda es uno de los ejemplos más amplios de esta política. El Gobierno de México estableció una meta de 1.8 millones de nuevas viviendas, principalmente para familias con ingresos de hasta dos salarios mínimos, además de 1.5 millones de créditos y 300 mil apoyos para mejoramiento o ampliación. A ello se suma la regularización del patrimonio mediante un millón de títulos de propiedad y la reestructuración de créditos que se habían vuelto impagables, medida que, según el Informe, ha alcanzado a casi 5.2 millones de familias. La apuesta no se limita a construir casas, sino a generar certeza sobre uno de los principales patrimonios familiares.
Esa misma lógica se extiende a servicios esenciales. En materia hídrica se contemplan 162 mil millones de pesos para infraestructura y proyectos de agua potable, además del saneamiento de los ríos Atoyac, Lerma-Santiago y Tula, con beneficios proyectados para 25 millones de personas. En salud, durante los primeros dos años se reportan 85 nuevas instalaciones, entre hospitales, unidades de medicina familiar, centros de salud y consultorios; mientras 20 mil profesionales participan en Salud Casa por Casa y las Rutas de la Salud han distribuido 205.4 millones de piezas de medicamentos.
El Segundo Informe amplía esta visión hacia la movilidad y la energía: reporta más de 48 mil kilómetros de carreteras libres de peaje repavimentados, nuevas conexiones ferroviarias, puentes y obras para recuperar comunidades afectadas por fenómenos naturales. Paralelamente, avanzan centrales de ciclo combinado, rehabilitación de hidroeléctricas, proyectos de transmisión y 27 mil 195 obras de electrificación en 16 mil localidades. El planteamiento de Claudia Sheinbaum coloca así una medida distinta sobre la obra pública: no únicamente cuánto se construye o cuánto se invierte, sino cuántas personas pueden convertir esa infraestructura en vivienda, agua, salud, movilidad, energía y mejores condiciones de vida.


