Epi, la perrita que brinda apoyo emocional a jóvenes víctimas de violencia de género en la UNAM
La Defensoría de los Derechos Universitarios integra a Epi para acompañar a estudiantes en situación vulnerable
Epi, una perrita de dos años rescatada en Michoacán, ofrece apoyo emocional a estudiantes víctimas de violencia de género en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desde hace un año. Su presencia en la Defensoría de los Derechos Universitarios ha ayudado a crear un ambiente de confianza y seguridad, facilitando que las y los jóvenes expresen sus experiencias ante abogadas y psicólogas.
La historia de Epi y su función en la Defensoría
Epi fue rescatada en una carretera federal del municipio Epitacio Huerta, Michoacán, y adoptada por Samantha Rivera Flores, jefa del área de género en la Defensoría de la UNAM. Su nombre proviene justamente de su lugar de origen. Desde pequeña, Epi mostró una sensibilidad especial para detectar emociones y un carácter sociable, cariñoso y tranquilo, cualidades que la llevaron a ser entrenada como “co-terapeuta”.
Veterinarios y etólogos evaluaron sus capacidades para formar parte de este proyecto piloto, que podría evolucionar hacia la creación de una Unidad Canina de Apoyo Emocional. Según los especialistas, Epi transmite paz y calma, lo que contribuye a mejorar la atención integral a las víctimas.
Entrenamiento y cuidado especial para Epi
Para garantizar el bienestar de Epi y la eficacia de su labor, se establecieron pautas rigurosas. La perrita trabaja solo dos días a la semana, evitando el desgaste emocional. Además, debe salir de la oficina para paseos cortos cada tres horas y un paseo más largo al final de la jornada.
Epi está entrenada para acercarse con cautela y respetar la disposición de las personas, evitando comportamientos efusivos que puedan generar miedo. Su intuición le permite elegir con quién interactuar, respetando siempre los límites de los estudiantes.
Impacto en las víctimas y testimonios
La presencia de Epi ha facilitado que estudiantes puedan expresar emociones difíciles en un ambiente cálido y seguro. Samantha Rivera relata un caso donde una joven, durante la sesión, pasó de acariciar a Epi a abrazarla mientras lloraba, lo que permitió a la psicóloga continuar el proceso terapéutico con mayor avance.
A un año de su incorporación, la jefa del área de género destaca que, más allá de los resultados cuantitativos, Epi ha generado espacios de acompañamiento humano que fortalecen el apoyo a las víctimas de violencia.
Este proyecto forma parte de las estrategias institucionales para atender la violencia de género y garantizar derechos universitarios con sensibilidad y calidez. Para más información sobre los derechos y programas en la UNAM, se puede consultar la página oficial del gobierno mexicano.
Fuente de la imagen: https://www.jornada.com.mx/2026/06/08/politica/014n1pol?partner=rss


